Controversia provoca a menudo el hecho de que algunos clubes priorizan la amistad entre sus socios sobre el servicio público y otros Objetivos de nuestra institución. Reproducimos un comentario al respecto publicado en el tradicional "Rincón de Bruno" en donde el EGD Bruno Casanova nos hace conocer su acertado pensamiento sobre el tema.
EL RINCON DE BRUNO
23.07.09
Muchos son los rotarios que, equivocadamente, creen que la principal finalidad de Rotary es lograr sólidos vínculos de amistad entre sus asociados. La verdad es que la amistad resulta como una consecuencia, bienvenida, valiosa, pero sólo eso, una consecuencia derivada del gran objetivo de Rotary que es el Servicio. Sirviendo a los demás los socios nos vamos acercando, conociendo y apreciando unos a otros por la entrega, las habilidades o capacidades y por el compromiso con que cumplimos con lo que Rotary nos pide. Entre personas bien intencionadas, unidas por el Ideal de Servicio, la amistad fluye fácil y a pesar de las diferencias de edad o formación que generalmente existen entre los rotarios, se llegan a generar grandes amigos, pero no confundamos objetivo con consecuencia.
Como ocurría que en muchos clubes se daba esta confusión y se priorizaba la amistad por sobre todo, dejando de lado o reduciendo el Servicio a un mínimo, la atención a los más débiles, el conocimiento de los problemas de la comunidad o el apoyo a la educación, Rotary International decidió modificar el punto Primero de su Objetivo eliminando la palabra amistad y dejándolo así: “El Objetivo de Rotary es estimular y fomentar el ideal de servicio como base de toda empresa digna y en particular el desarrollo del conocimiento mutuo como ocasión de servir”. Esta resolución no ha sido bien recibida ni comprendida por muchos rotarios que no se dan cuenta que sus clubes son más sociales que de servicio… por culpa de ellos mismos.
Existen clubes que, en la práctica, ya no son clubes rotarios sino sólo de buenos amigos. Se han transformado, casi inconcientemente, en círculos cerrados. No tienen renovación porque los eventuales socios nuevos no encuentran cabida ni espacio donde incorporarse y a corto plazo se retiran, decepcionados al no hallar el Rotary que ellos buscaban o el que se les había descrito. Como además cada año los que integran ese círculo cerrado tienen un año más de edad, van perdiendo energías, ideas e interés por los problemas de los demás y sólo se dedican a gozar de la amistad entre ellos. Cumplen con las exigencias mínimas de Rotary gracias a su amplia experiencia. De vez en cuando realizan algún programa que han repetido por años, pero se van alejando de la comunidad que representan o cuyo nombre ostentan. Terminan sesionando fuera de ellas, no invitan a integrarse a las personas más representativas de sus comunas, sino que a amigos de alguno de los socios, que sólo llegan a pasarlo bien, sin sentir ni entender el mensaje de Rotary. Estos clubes, autosatisfechos, se están muriendo sin darse cuenta.
Gracias a Rotary es cierto que he ganado algunos de mis mejores amigos, pero también aprendí a mirar el mundo a mí alrededor con otros ojos, a darme cuenta de lo mucho que puedo hacer para ayudar a otros menos afortunados, abrirles oportunidades de desarrollo a los más jóvenes o procurar refugio a los ancianos. He aprendido a dar de mi tiempo y de mi capacidad, a creer en las personas, a trabajar por ellas, a aprender de la experiencia y de la organización de Rotary para con ello beneficiar a muchos. Rotary nos da las pautas para ser mejores seres humanos y enfrentar la vida practicando sus principios y valores con fe, coraje y convicción,